Ondas de Ibagueě (1)
Construir una opción de cambio para superar las mafias electorales
«Urge una fuerza social y popular organizada e independiente de las empresas electorales».
Imagen: Ondas de Ibagué
Imagen: Ondas de Ibagué
Construir una opción de cambio para superar las mafias electorales
«Urge una fuerza social y popular organizada e independiente de las empresas electorales».

En Colombia, quienes detentan el control de las empresas electorales –en las que se han convertido los partidos políticos– son los que tienen la última palabra en la asignación de avales para las candidaturas a los cargos de elección popular y de representación. Luego de aprobada la reforma política, en la que se legisló a favor de las listas cerradas y se eliminó el voto preferente, la mecánica de cara a las elecciones venideras vaticinan, nuevamente, más de lo mismo.

En el Tolima, se reproduce la dinámica nacional tal cual. Son los mismos clanes y casas políticas las que controlan los partidos políticos hegemónicos y, por ende, los avales que se otorgan para las elecciones. Los Jaramillo, por ejemplo, controlan los avales que se confieren en el Partido Liberal, a través de Mauricio Jaramillo, el ex congresista; y ejercen una gran incidencia en las decisiones sobre los avales del Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS) por medio de Guillermo Alfonso Jaramillo, el ex alcalde por esa colectividad, además de ser ex gobernador y ex congresista.

El barretismo, que engloba a las familias Laserna, Gómez Gallo o Angulo, por nombrar algunos, controla los avales del Partido Conservador e influyen fuertemente en colectividades como el Partido Verde. Recientemente, su máximo jefe en el Tolima le dio el visto bueno a Linda Perdomo como candidata de esa colectividad a la alcaldía de Ibagué, quien es hermana de la directora del Jardín Botánico de Bogotá, Martha Liliana Perdomo; una alta funcionaria de la administración de Claudia López.

Otras familias que otorgan los avales, son la familia Martínez en cabeza de Emilio Martínez, el ex parapolítico, y su hermana Rosmery Martínez, ex candidata a la gobernación del departamento y actualmente diputada de la asamblea. Esta familia, junto con un par de liderazgos emergentes, controlan los avales que se otorgan en el partido Cambio Radical, aunque recientemente lograron incluir a una de sus candidatas en la lista del Pacto Histórico a la cámara de representantes: hablamos de Sandra Salazar Martínez.

La otra familia es la Hincapié, que ejerce poder e influye, a través del ex magistrado del Consejo Nacional Electoral, Marco Emilio Hincapié (padre) en el manejo de los avales en la Colombia Humana. Recordemos que esta familia logró ubicar en el segundo renglón a su candidata a la cámara de representantes por el Pacto Histórico, Nohora Ramírez. No obstante, está alineada –en gran medida– con los Jaramillo.

Si bien existen otras fuerzas políticas emergentes en el departamento, es cierto que hasta el momento no han logrado deslindarse de los viejos clanes y gamonales de la política tolimense y, quizás por eso, no han podido despuntar como liderazgos independientes. ¿Qué harán los «alternativos» en el Tolima en las elecciones venideras? ¿Seguirán esperando el aval de quienes controlan la política tolimense en las últimas décadas? ¿Se aliarán bajo el sofisma del pragmatismo y la realpolitik? O ¿Se deslindarán de las viejas formas de hacer política y construirá mejor las bases para un movimiento independiente?

Advertimos que de no tomar distancia y seguir a la sombra del gamonalismo que ha caracterizado la historia política colombiana, los llamados alternativos en el Tolima terminarán por resucitar las estructuras ya rancias y retardatarias del bloque de poder, que busca reacomodarse con nuevos rostros y nuevas fichas, dejando tras de sí el mismo y viejo rastro antidemocrático y clientelar que caracteriza a esta caterva sempiterna enclaustrada en el poder desde décadas; se repetirá aquella frase (metafórica) sobre la política que describe la forma en cómo se toca el violín: «se apoya en la izquierda, pero se toca con la derecha».

Urge una fuerza social y popular organizada e independiente de las empresas electorales, que sea la expresión de una verdadera opción de izquierda, y que nazca de un acuerdo político para elaborar una propuesta y un proyecto de transformación para Ibagué. Sabemos que es pretencioso y arduo, pero también sabemos –por la historia política del país– que el bloque de poder se reacomoda y cualifica a través de la cooptación de liderazgos emergentes y de aquello que ponga en peligro los privilegios de quienes integran dicho bloque.

Invitamos a la construcción de un gran acuerdo político, cuyo puerto sea construir una propuesta y/o un proyecto alternativo y de izquierda para Ibagué. Un acuerdo que priorice propuestas y visiones de ciudad y territorio sobre los rostros y caudillismos que nos siguen atando a un pasado de exclusión y pobreza. Un acuerdo que cuide la vida, la paz y potencie la producción local y regional. Un acuerdo por y para Ibagué y el Tolima.

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