Semana Rural
Tolima: agroindustria estancada y academia cómplice
Tolima: agroindustria estancada y academia cómplice

«En el Tolima hay una gran acumulación de tierras, hay tierras agrícolas privadas, sin hablar de tierras de vocación ambiental»


En un acercamiento al régimen señorial-hacendatario por parte de Alexander Martínez Rivillas, él también dibujó un paisaje acerca del estancamiento del aparato productivo en el Tolima. Desde su formación como filósofo e ingeniero, él nos adentró en el núcleo de los conflictos agrarios en Colombia. De una u otra manera, la imposición de formas señoriales en el ejercicio del poder influyó en la vida económica del país y sus regiones. Esto puso en primer orden el acaparamiento de la tierra y la irrupción de una clase social vinculada a su tenencia, pero sin perspectiva indistrializadora; asimismo, evidenció una contradicción entre tales propietarios y una franja de desposeídos. En este marco, el profesor Martínez Rivillas ubicó el papel de la academia y de la Universidad del Tolima.

Un salto pendiente

En Colombia no fue posible la fase agroindustrial o lo que llamaron el salto. El modelo clásico que explicó el salto a la industrialización contempló una redistribución razonable de la riqueza rural o de la tierra. Japón dio el salto a través de una reforma agraria, Corea del Sur hizo lo mismo, así como China a principios de los 70. Esto dio las bases para la industrialización de los países.

Colombia es un país periférico dentro del sistema mundial. Al ser periférico no decide sobre sus propias economías agrarias. La economía cafetera tiene cierta dominancia en algunos nichos del mercado mundial, porque fue construida desde hace 170 años, más o menos; y está bien posicionada: ha logrado llegar a los consumidores en el mundo desde hace mucho tiempo. Además, construyó una élite cafetera que ha venido fomentando y promoviendo el consumo. Sin embargo, el país está seriamente condicionado en materia de precios, en materia de maquinaria. Todo el proceso de industrialización de la agricultura depende, en parte, de una cantidad de acuerdos, de relaciones comerciales con otros países. Los nichos de mercado a donde se pueden llevar las frutas, por ejemplo, están previamente condicionados por acuerdos comerciales, y estos están condicionados previamente por acuerdos políticos. Entonces, no se ve con claridad que Colombia pueda superar ese estado de periferia y empezar a decidir por sí misma la agenda de exportación, o la agenda de desarrollo económico agrícola. Para esto se requiere independencia política. Así el salto será posible.

El panorama del Tolima

En el Tolima hay una gran acumulación de tierras, hay tierras agrícolas privadas, sin hablar de tierras de vocación ambiental. Esta acumulación requiere de una distribución acompañada de vías, canales de comercialización, acceso a créditos blandos, asistencia técnica, gremialización de los pequeños productores… Esto se puede ir solventando en la medida en que se resuelva la concentración de la tierra. Si no se resuelve, difícilmente podemos dar el salto hacia la industrialización.

La Universidad del Tolima ha aportado en algo a esto en el margen de acción que la agenda política le ha permitido. Sus esfuerzos contemplaron la producción agraria más que el impulso de una reforma sobre la estructura de la propiedad rural y agraria. Los profesionales que formó entre el 60 o 70 estuvieron amarrados a los lineamientos de la revolución verde. Esto hizo que una buena parte se concentrara en los cereales y el algodón. No obstante, el marco de referencia de este intento por propiciar el salto estuvo atado a unos intereses externos a la universidad.

Academia condicionada

La agenda académica, científica y técnico-científica de la universidad ha sido definida desde afuera. En su momento, fue definida por el ministerio, la gobernación, por intereses muy particulares de actores universitarios. Algunos profesores que logran poderes de decisión dentro de la institución van en solitario o decidiendo sus propios proyectos. En realidad no hubo ni ha habido una suerte de coordinación de acciones para tocar lo temas prioritarios.

A principios de los 60, con el Plan ATCON, los currículos fueron definidos al margen de la universidad. Sus contenidos contemplaron la revolución verde, la producción de cereales y la investigación biotecnológica. Todo con la ilusión de alimentar al mundo, aunque en el fondo implicaron otro compromiso: asegurar el proceso de expansión de las grandes corporaciones agroalimentarias. Los intereses que estuvieron en juego fueron los de la fundación Rockefeller. Ellos financiaron mucha investigación en el Valle del Cauca, en la Universidad del Valle. El fin: propagar los paquetes biotecnológicos que se producían en distintos lugares (Cargill, Dipo, Syngenta). De esta manera, y poco a poco, definieron la agenda académica de las universidades.

La dependencia o la funcionalidad de los currículos, fue para sacralizar o instaurar una especie de subordinación profundamente lesiva para el desarrollo de la autonomía individual. Los currículos fueron concebidos para subordinar a las personas al poder de las élites actuales. La promesa de una educación crítica promovida desde el siglo XIX por el liberalismo radical, nunca sucedió. Los manuales de texto o los libros de texto, incluso los libros universitarios que llegaron y se produjeron, estuvieron interesados en omitir los conflictos que se han producido entre las clases sociales para garantizar la estabilidad de las elites en el poder.

El trabajo de Hermes Tovar Pinzón es muy interesante. Él mostró que el siglo XIX fue una repartija, entre corruptos, del tesoro nacional. Ellos se adjudicaron tierras, se hicieron préstamos que no pagaban. La referencia a ellos es porque ellos mismos manejaban el presupuesto nacional, ellos mismos se adjudicaban los préstamos, ellos mismos se los condonaban. ¿Cuándo cuentan esta historia? ¡Nunca! Los fundadores de la patria son literalmente un grupo de ladrones del patrimonio público y eso debería decirse claramente, porque así fue: una banda de ladrones que fundaron un Estado para sus beneficios personales.

Por esto, la universidad no aportó más de lo que podía. La educación que impartió fue segada y su agenda se la pusieron desde afuera. Con estos antecedentes, el papel que jugó fue decoroso, sin desconocer que estuvo al servicio de una agenda internacional. Esto derivó en un panorama que estancó al Tolima y no le permitió dar el salto.

Entre el arroz y la ganadería

El salto pendiente en Colombia hizo del Tolima un departamento enfocado, principalmente, en el cultivo de arroz y en la ganadería. Esto en menosprecio de otras potencialidades no exploradas y explotas en el departamento.

De la totalidad de la producción arrocera del país, casi la mitad se va para la producción de alimentos de animales, no para el consumo humano. En Colombia, los rendimientos del arroz son muy bajos: están entre 4 y 5 toneladas por hectárea; y los costos de producción por tonelada son altísimos: son más altos que en EEUU. Aun así, Colombia es uno de los países que más subsidia la producción arrocera y los que producen arroz son latifundistas.

Los lotes arroceros de Saldaña o Purificación (en el Tolima), están en manos de los pequeños arroceros, que tienen media hectárea o una hectárea. Los que tienen 10 hectáreas del cultivo son unos agroindustriales arroceros. Entonces, se está subsidiando a un sector de la economía completamente parasitario, ineficiente, improductivo, incapaz de incorporar tecnologías y, sobre todo, incapaz de invertir los excedentes en proyectos productivos que garanticen mayor producción de biomasa en el trópico. Ellos siguen insistiendo en proyectos productivos que son en realidad propios de las tierras templadas, que tienen serios problemas de luz.

En cuanto al tema ganadero, el enfoque está muy mal planteado. El Tolima tiene 1 millón de hectáreas dedicadas a la ganadería y todas son improductivas. Sobre ese millón de hectáreas no se ha dicho nada. Mientras el departamento tiene potencialidades enormes en piscicultura o en otras fuentes cárnicas (como la de anfibios, por ejemplo), lo que se ha hecho es seguir persistiendo en el asunto de la ganadería. Esta presenta problemas asociados a gases de efecto invernadero, sobre todo presentan un impacto enorme en la deforestación.

En definitiva, la prioridad ha sido financiar y soportar con todo tipo de apoyos, aportes y subsidios a los arroceros y ganaderos. Estos gremios económicos (FEDEARROZ, FEDEGAN) están coaligados con los poderes políticos, los cuales les permite succionarle una renta al Estado. Con estos recursos han sostenido unas economías ineficientes.

El camino hacia un salto

La universidad debería estar apoyando a los pequeños productores de ladera, debería estar preocupada por la redistribución de la tierra; no debería estar más enfocada en el aguacate Hass ni en la ganadería extensiva ni en el arroz. En principio, estos los pueden solventar las propias economías privadas de los latifundistas o incluso de medianos productores que no necesitan ningún apoyo. Mientras tanto, los recursos públicos escasos y el crédito blando (el crédito realmente barato) se deberían dirigir a los pequeños productores. Por su parte, las universidades, incluyendo a la del Tolima, le corresponden reorientar sus prioridades.

A propósito de lo último, las investigaciones relacionadas con estos productos han sido decididas en la división del trabajo internacional. Ahora, el aguacate Hass marca la pauta, aun con las consecuencias lesivas que implica. El campesinado ganadero de ladera, que es un campesinado en realidad tradicional, poco tecnificado y que ha hecho prácticamente el paisaje de ladera del Tolima, es el principal afectado. La leche y los quesos que ha producido han sido más o menos asequibles a las poblaciones locales. En al actualidad, esto está destruyéndose. En el norte del Tolima, en el Quindío y en Cajamarca, el congelamiento de la frontera agrícola construida por esos campesinos está siendo modificada. Con los cambios operados por el cultivo del aguacate Hass, la universidad viene poniéndose a su disposición y al margen del campesinado que históricamente ha estado abandonado. En ellos es a donde le corresponde intervenir a la academia. Así es posible iniciar un salto.

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