Un camino Común y Corriente

Desde la cotidianidad


Desde hace algún tiempo, somos espectadores de una puesta en escena cuyos actos han terminado con el favorecimiento de unos pocos y el empeoramiento de las condiciones de vida de las grandes mayorías. Cuando no son los políticos con vínculos mafiosos los favorecidos, son los banqueros, los altos mandos militares involucrados en asesinatos de civiles, los capitales extranjeros o las casas políticas regionales del país.

Ibagué y el Tolima no han sido la excepción a lo que ya parece una regla de la política colombiana. En nuestro departamento, ha hecho carrera la politiquería de la mano de los caciques regionales, que han logrado hacerse con el poder político y económico, con nefastas prácticas clientelares y nepóticas que han convertido las instituciones y corporaciones públicas en bastiones de la politiquería tradicional, en detrimento de los intereses de la ciudadanía.

Basta con ver algunas escenas de nuestro teatro político: despilfarro de los dineros públicos, unas gestiones amañadas, inauguración de obras presentadas como propias, nombramientos a dedo en cargos públicos, el manejo de la pandemia, el estado de la malla vial y otros tantos actos dignos de una ciudad de hierro. Al igual que en el panorama nacional, la gente del común y corriente, en ningún momento ha salido bien librada ni se ha beneficiado de la política regional; por el contrario, ha visto como su calidad de vida ha desmejorado con el pasar de las administraciones de turno.

Todo ello ha generado malestar entre quienes han venido tomando consciencia de este estado de cosas, y desinterés entre quienes desde hace ya un tiempo han perdido la esperanza en la política. Infortunadamente, quienes han expresado dicho malestar, no han logrado recoger el sentir del sinsabor de aquellos inconformes que murmullo a murmullo se han quejado de la obra, de sus actores, actrices y de sus escenas.

Como parte de esa franja de espectadores molestos e inconformes, hemos decidido tomar la iniciativa de lanzarnos a juntar el malestar y convertirlo en una voz sonante en lo que hemos denominado Común y Corriente; una apuesta comunicativa en donde el silencio y el murmullo se convertirá en una fuerza de corte transformadora. Nuestra idea es alimentar el sinsabor de los testigos del presente nacional, regional y local en miras de desatar una corriente de opinión, concomitante con la acción, en aras de construir un nuevo proyecto de ciudad, de región y de país. Común y Corriente aspira a constituir un espacio de todos aquellos que se indignen contra la desigualdad y tengan el anhelo de una sociedad en paz con justicia social.

Por ello, en esta nueva apuesta las voces de nuestra sociedad plural, diversa y variopinta serán bienvenidas: voces de mujeres, de cuidadores de la naturaleza, de defensores de animales, de nuestras comunidades, de nuestros pueblos étnicos y raizales, de los artistas y de los excluídos y marginados; como también las voces académicas, juveniles, estudiantiles, rurales y, en definitiva, de la gente del común y corriente.

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Comité Editorial
Común y Corriente es una apuesta político-comunicativa, cuyo compromiso se inscribe dentro de una tendencia contra-hegemónica. Sus contenidos están en función de alimentar el debate sobre los asuntos públicos de Ibagué, el Tolima y Colombia, así como en procura de cimentar una fuerza social y política.