Rusia es mala, Rusia es perversa. Hay desconfianza, fíjate en ello

Es muy probable que al preguntarle a la gente de a pie qué piensa de los rusos en el marco de lo que actualmente ocurre en Ucrania, la matriz mediática producida y reproducida por El Tiempo salte a la vista. Lo más paradójico es que la Guerra Fría fue superada hace más de 30 años y el fantasma del comunismo ya no existe. Sin embargo, con estas jugadas discursivas queda claro que es necesario confeccionar enemigos a la medida.


Sobre las nueve de la mañana del 24 de febrero me dio por ir a la edición digital de El Tiempo. Al igual que la de otros medios masivos de información, el tópico central giró alrededor de la incursión rusa en el territorio ucraniano. La lectura en vertical (de arriba hacia abajo) de la web lo favoreció. Así como yo, todo lector del diario tuvo que encontrarse con una suerte de «apartado especial» dedicado a las noticias recientes sobre el conflicto «ruso-ucraniano».

Entre la información noticiosa destacada figuraron siete titulares y los lead de dos noticias, de los cuales cinco merecen una atención especial: «Ucrania dice que la entrada de Rusia deja, al menos, 58 muertos hasta el momento», «Ucrania llama a voluntarios a tomar las armas tras ataques rusos», «Las claves históricas con las que Putin justifica intervención en Ucrania», «En fotos: así está Ucrania tras el ataque por parte de Rusia» y «Cifras preliminares de fuentes ucranianas indican que invasión ha dejado alrededor de 100 muertos». Esto en razón a que proyectan una representación negativa de Rusia.

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Las dos primeras informaciones están construidas a partir de una oposición binaria conducente a fijar en el lector la idea de buenos y malos. A partir de las consecuencias del ataque ruso, Ucrania es representada como una víctima y, de paso, con el derecho a actuar en legítima defensa. Esto la proyecta como la buena en el conflicto. Mientras tanto, la referencia a Rusia tiene matices negativos, porque es la responsable de una cantidad de muertos debido a su ataque, y del «levantamiento» en armas de los ucranianos. La federación rusa es la mala.

En una dirección similar operan las dos últimas informaciones. El titular referido a las «fotografías» que muestran las consecuencias del ataque ruso y su lead, juegan a representar tendenciosamente a Rusia. Como responsable del ataque y de casi un centenar de muertos, esta representación adquiere valores negativos. En tanto víctima, Ucrania es representada con características opuestas. Por ende, Rusia es la responsable de una situación excepcional en Europa oriental.

El titular «Las claves históricas con las que Putin justifica intervención en Ucrania» no está al margen de la representación negativa de Rusia. El uso del vocablo ‘intervención’ y no el de ‘operación militar especial’ –como denominaron los rusos a su incursión en el territorio ucraniano– matiza la información presentada. Mientras el último no supone ocupación, el primero lo entrevé. Por lo tanto, en los lectores queda fija no solo la justificación de los rusos, sino una idea de invasión, muy en correspondencia con la narrativa periodística posicionada desde hace dos semanas. Así, ¿Cómo no ver a Rusia como el enemigo?

Estos procedimientos discursivos están acompasados con el opacamiento de la perspectiva rusa y de sus aliados sobre lo ocurrido en Ucrania. Con base en la mirada de occidente, cuyo soporte está en la BCC, CNN, DW y otros, El Tiempo ofrece una contextualización del conflicto «ruso-ucraniano». El problema: el medio brinda una mirada sesgada, a la cual subyace una idea negativa de Rusia.

No estoy totalmente seguro, pero es muy probable que al preguntarle a la gente de a pie qué piensa de los rusos en el marco de lo que actualmente ocurre en Ucrania, la matriz mediática producida y reproducida por El Tiempo salte a la vista. Lo más paradójico es que la Guerra Fría fue superada hace más de 30 años y el fantasma del comunismo ya no existe. Sin embargo, con estas jugadas discursivas queda claro que es necesario confeccionar enemigos a la medida.

Juan Bermúdez
Juan Bermúdez
Estudioso de la pedagogía, la educación, el lenguaje y el discurso; apasionado por la política y los problemas sociales. Ocasionalmente, docente enfocado en los procesos de lectura y escritura, así como en los métodos y las metodologías de la investigación. En los ratos libres, educador popular en comunidades indígenas y campesinas.