Las víctimas votando por los victimarios*

Para esos clanes es muy barato y efectivo comprar votos y amañar la votación en esas circunscripciones ya que, en algunas de ellas, con tan sólo mil votos va a poder ser elegido un representante a la Cámara. Por eso, cuando hacen el balance costo-beneficio centran todo su accionar mafioso en manipular al electorado de estas circunscripciones. Así que… ¡ojo! porque un victimario podría llegar a ser electo con sólo mil votos, engañando a sus propias víctimas.


Hoy deseo hacer una reflexión sobre los resultados que se podrían dar en las circunscripciones especiales de víctimas y paz. Gracias a los acuerdos de La Habana se logró que, por primera vez en la historia del país y como medida de reparación, las víctimas del conflicto armado puedan participar en una contienda electoral para elegir a sus representantes. Para eso, se establecieron 16 circunscripciones especiales de paz que el próximo 13 de marzo deberán elegir a sus representantes.

Hasta ahí, todo bien. Lo que me preocupa es que se pueda dar, como ya estamos viendo en las regiones del país, que las víctimas terminen votando por los victimarios. ¿Por qué? Pues porque algunos clanes corruptos de la política electoral tradicional, englobados en partidos como el Centro Democrático, el Partido Liberal, el Conservador, Cambio Radical, el Mira u otros están haciendo una fuerte inversión en las regiones para que las víctimas, engañadas, voten por los que ponen a andar esas maquinarias, a menudo sin asociar esos candidatos con los grupos paramilitares criminales que los y las han victimizado en periodos recientes.

Hay casos paradigmáticos de lo que expongo como el del Yoyo, hijo del paramilitar Jorge 40, en el Cesar-Guajira. Este candidato está siendo respaldado por el director territorial de la Unidad de Víctimas y ex candidato del Centro Democrático, Víctor Hugo Mosquera, que trasladó la sede de la unidad a un edificio propiedad de la familia Tovar. Por la misma circunscripción competirá William Romero, mano derecha de la familia Gnecco, un clan fuertemente señalado por corrupción, parapolítica y paramilitarismo. Pero existen también en regiones como el Magdalena Medio donde esos clanes están financiando la movilidad y la realización de reuniones para ser votados, además de ofrecer sumas de dinero a cambio de votos a las(os) electores de zonas rurales de esas circunscripciones especiales.

En el sur de Bolívar se presenta Alicia Monroy, apoyada por su esposo, José Melecio Cendales, un dirigente del Centro Democrático que rechazó el Acuerdo de Paz y la existencia de la curul a la que ahora aspira su mujer. Otro candidato de la misma región que tampoco representa a las víctimas es el cantante vallenato Dionisio Maury: su postulación cuenta con la maquinaria de los caciques locales de los partidos tradicionales, algunos condenados por sus vínculos con los paramilitares, y él mismo ha hecho campaña por el Partido Conservador.

¿Cuál es la lógica? Para esos clanes es muy barato y efectivo comprar votos y amañar la votación en esas circunscripciones ya que, en algunas de ellas, con tan sólo mil votos va a poder ser elegido un representante a la Cámara. Por eso, cuando hacen el balance costo-beneficio centran todo su accionar mafioso en manipular al electorado de estas circunscripciones. Así que… ¡ojo! porque un victimario podría llegar a ser electo con sólo mil votos, engañando a sus propias víctimas.

* Artículo publicado en el blog de César Jerez.