Del triunfalismo al realismo

«Petro, Francia, los congresistas del Pacto y la bancada de gobierno tienen una misión colosal. Quienes miramos desde la orilla también nos corresponde jugar un papel activo. Una forma es fortalecer los esfuerzos colectivos alrededor del PH en cada departamento.»


Las presidenciales en Colombia guardaron un parecido a un partido de fútbol, me dijo un ferviente petrista: «En dos tiempos, los candidatos se enfrentaron. Aunque el resultado en el primero le permitió una ventaja a Gustavo Petro, los votos logrados no fueron suficientes para finalizar el encuentro antes de lo esperado. Esto llevó a un segundo tiempo, en el cual él y su fórmula ratificaron su ventaja. Así, el marcador final los puso como victoriosos».

La analogía tiene sentido. Al ceñir la disputa política a la simple contienda por la presidencia, esta funciona como una acertada comparación; incluso, y tal vez sin quererlo, da por sentado que el objetivo fue cumplido, como si todos los escollos estuvieran superados. Infortunadamente, esta similitud desbordada de triunfalismo es limitada frente a lo que le corresponde enfrentar al nuevo gobierno y, en particular, al pueblo.

En mi óptica, la reciente diputa política –de aceptar una comparación– es equiparable a un partido de baloncesto. En este deporte, los encuentros comprenden 4 tiempos de diez minutos cada uno, conocidos como cuartos. En caso de un empate, los equipos se enfrentan en un tiempo adicional de 5 minutos. Petro y Francia lograron sobreponerse en los dos primeros cuartos. En los demás el resultado aún está en veremos.

A diferencia de quien me expresó su analogía, la victoria del Pacto Histórico no cierra el final de una contienda, como ocurre en el fútbol; es –por el contrario– una ventaja adicional en un partido que va en sus cuartos iniciales. Esto es algo muy recurrente en los fanáticos del «vivir sabroso» y en quienes no contemplan una acción soterrada de quienes ideológica y políticamente son opositores del PH, así hayan optado por no declararlo públicamente. El partido está en sus tiempos iniciales y la victoria no es totalmente definitiva.

Ahora que el Pacto es gobierno le corresponde mantener lo logrado en los tiempos que siguen. El éxito del nuevo gobierno no depende exclusivamente de la obtención de la presidencia y de unas mayorías en el congreso, también está ligado a los cambios que pueda operar para resolver los problemas estructurales de las mayorías y en ensanchar el régimen político. Esto es lo que está en juego próximamente.

Petro, Francia, los congresistas del Pacto y la bancada de gobierno tienen una misión colosal. Quienes miramos desde la orilla también nos corresponde jugar un papel activo. Una forma es fortalecer los esfuerzos colectivos alrededor del PH en cada departamento. Otra, nada opuesta a la anterior, es robustecer las fuerzas sociopolíticas para que, desde abajo, garanticen los cambios y profundicen la grieta a la que asiste el Bloque de Poder Dominante. En cualquier caso, lo que está en juego es encausar el ánimo y la expectativa hacia un proyecto de sociedad radicalmente diferente al que ha predominando en el país.

Juan Bermúdez
Juan Bermúdez
Estudioso de la pedagogía, la educación, el lenguaje y el discurso; apasionado por la política y los problemas sociales. Ocasionalmente, docente enfocado en los procesos de lectura y escritura, así como en los métodos y las metodologías de la investigación. En los ratos libres, educador popular en comunidades indígenas y campesinas.